Recuerdo la tragedia

La imagen pertenece a gabitavegan Flickr

Cada vez que escucho metalcore o veo imágenes de la época siento la alegría de haber vivido ese hermoso, sucio y púber tiempo.

Agradezco desde el principio de este post infinitamente a los A Falling Tragedy por haber hecho de mi vida algo más interesante. Esos recuerdos de hace casi 6 años atrás los guardo profundamente en mi memoria y mi corazón. Tocatas, vaciles a la mierda, pilsen, palabras, basura, ayels y amistad.

Plena época de la revolución adolescente; piercings, pokémones, fotolog y demases. Cerca del 2006 la vida era un poco más extrema. El metalcore era mi género favorito, ya había pasado el aggro y mis primeras tocatas, ahora ya tenía más experiencia. Iba en la UV. A través de fotolog uno conocía gente que tenía gustos más o menos parecidos. Y así conocí a A Falling Tragedy. Luego reconocí a un integrante de ellos en mi Universidad, era el Ángel. De ahí no paramos.

Vaciles a Limache, buena onda y vinos y pilsen. Noches y vacile en la playa. Tocatas hasta el otro día. Toda esta época shuper universitaria. Compartir ideas y música. Conversaciones y basureo. Escaleras y el frío. Hay mucho que contar de esta época, y con cada palabra, momentos.

Nunca fui hasta ese entonces muy fanático de bandas nacionales. Si me gustaban algunas, pero nunca tan fanático. Pero con A Falling Tragedy me pasó algo totalmente distinto, el nivel de su música a mi me impactaba, la puesta en escena estaba un escalón por encima del resto de bandas nacionales. Lo digo en serio, no sólo por la amistad. Fue una suerte haberlos conocido en esa época.

Ahora no sé como estará la cosa en las tocatas. Ya no se ni quienes tocan. Ni quienes van. Siquiera donde se hacen.

En ese tiempo yo acompañaba a los AFT a todas partes, incluso a Quillota, aun más los acompañé a Santiago a su show con Comeback Kid. A cada tocata que iba, lo hacía por ver a AFT, y aprovechar de entrar gratis, aunque algunas veces pagué.

Había bastante hyped en la escena de la región con ellos, uno veía cómo la gente vacilaba sus temas.

Con cada cambio de integrante temía que la banda se separara, pero lo más crítico fue cuando Hool partió a New Zeland, yo pensé que hasta ahí quedaba la banda, pero siguieron con Memo. Bueno, luego Hool volvió.

En esa etapa se escribieron las letras más hermosas para uno de los discos mejor logrados que he escuchado. Con La Belle Indifférence quedó la cagá. Lamentablemente no hubo muchas tocatas para oírla en vivo.

No pasó mucho tiempo hasta que Hool dejara la banda para siempre. Angelo se hizo cargo de la voz durante su tour por Perú. Luego de eso, AFT había muerto.

Me parece que con el fin de AFT también fue el fin de esa época especial de mi vida. Uno no es jovencito para siempre. Y con ese final se crearon recuerdos preciosos.