Primer paseo familiar

Que amor ser una familia. En serio que me gusta. Y esta fue nuestra primera salida familiar, aunque no por motivos de relajación, sino por un trabajo para la U. Pero estuvimos tanto rato en Quintay recorriendo, que al final, si lo fue.

Un sábado me dijeron que tenía que ir a sacar fotos a la ballenera de Quintay, yo lo veía imposible y más encima en llamas, porque no quería ir ¿Quintay, dónde es eso?. Mientras me calentaba la cabeza se me ocurrió que igual podría salir en familia. Y cuando le contaba a Natita sobre lo de las fotos, me dijo que podríamos salir en familia, pero mira que coincidencia.

Salimos el mismo lunes. Partimos después de clases, primero investigamos como llegar, y bueno, habían buses y taxis que salían desde Valparaíso. Bajamos ese día a la hora de almuerzo y mientras esperábamos el bus se nos acercó un señor. Nos habló como muy bajo, como para que nadie escuchara la conversación y casi en secreto, nos decía que si íbamos a Quintay y que tenia un vehículo listo para salir. Yo pensaba que se trataba de una camioneta particular y que él llevaría entre sus tantas cosas a nosotros y que el viaje sería largo y latoso, pero nos llevó hasta su taxi, bueno, habían varios taxis, y el de él estaba listo para salir.

Viajamos super cómodos mientras Renato dormía en mis brazos, por un camino totalmente pavimentado, del que se decía que hasta hace poco era de tierra. Al final el viaje se hizo corto, quizás unos 20 minutos desde que salimos.

Llegamos a Quintay, bueno, hay que agregar que habían paisajes igual bonitos antes de llegar. Nos bajamos y vimos de inmediato la ballenera, pero primero nos pasamos a la caleta, a mirar el mar, disfrutar el día, y conocer Quintay. Comimos papitas, y otras cochinás. El día estaba feo si, un poquito helado, y más si estábamos pero frente al mar y olas que rompían y parecían que nos mojaban.

Al rato entramos a la ballenera, nos llenamos de fotos si, para el recuerdo y las que necesitaba, recorrimos el museo, incluso mudamos a Renato. Tomamos once, la pasamos bien.

Llegó la hora de irnos, y subimos la pendiente of hell, pero puta que era parada. Llegamos sopiados a arriba. Una plaza, casas bonitas, un buen lugar para vivir, o veranear quizás. La vuelta se me hizo corta porque me la dormí. A pesar de que no fue estrictamente unas vacaciones, si fue un lindo día de paseo, el primero y en familia.